Resumen
El tributo fue una institución de capital importancia en el proceso de integración del imperio colonial español y, un símbolo permanente de la dominación ejercida sobre las que se consideraron "razas" vencidas. Fue tenido como el signo visible de la relación señor-vasallo, de modo que, por lo menos en principio, su aplicación debió extenderse sobre todas las que pasaron a ser nuevas posesiones de la monarquía española. En tierras americanas debieron pagarlo inicialmente los indios y, más tarde, los negros no esclavos, los afromestilos y los indomestilos. Su implantación fue tan temprana como la conquista misma, no sólo porque se le tuviera como una obligación contraída ipsofacto por los pueblos rendidos, sino porque su exacción inmediata se hizo indispensable para sostener y consolidar la ocupación colonial.